Podrías hacer recaer sobre
nosotros, Señor, todo el rigor de tu justicia, porque hemos pecado contra Ti y
hemos desobedecido tus mandatos; pero, haz honor a tu nombre y trátanos
conforme a tu inmensa misericordia.
Omnia, quae fecísti
nobis, Dómine, in vero iudício
fecísti, quia peccávimus tibi, et mandátis tuis non oboedívimus; sed da glóriam nómini tuo, et fac nobíscum
secúndum multitúdinem misericórdiae tuae.
Oremos:
Dios nuestro, que con tu perdón y tu misericordia nos das la prueba más
delicada de tu omnipotencia, apiádate de nosotros, pecadores, para que no
desfallezcamos en la lucha por obtener el cielo que nos has prometido.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Celebrante:
Oremos, hermanos, por todos los humanos y por todas sus necesidades, para que a
nadie falte nunca la ayuda de nuestra caridad:
A cada petición respondemos: Te rogamos, Señor, óyenos.
Para que el Señor vivifique su
Iglesia, le conceda santos y numerosos ministros que iluminen y santifiquen a
los fieles, roguemos al Señor.
Te rogamos, Señor, óyenos.
Para que Dios conceda a los
gobernantes el deseo de ser justos e infunda en los responsables de los pueblos
el sentido de la unidad de la familia humana, roguemos al Señor.
Te rogamos, Señor, óyenos.
Para que los que buscan a Dios
sinceramente encuentren la verdad que desean y, habiéndola encontrado,
descansen contemplándola, roguemos al Señor.
Te rogamos, Señor, óyenos.
Para que el Señor perdone nuestras
culpas, no permita que recaigamos en el pecado y nos libre de una muerte
imprevista, roguemos al Señor.
Te rogamos, Señor, óyenos.
Celebrante:
Dios nuestro, siempre dispuesto a acoger a los publicanos
y pecadores que se convierten y se proponen actuar con justicia y con bondad;
escucha las oraciones de tu pueblo y danos un sincero espíritu de penitencia,
para que, teniendo los sentimientos propios de Cristo, podamos alcanzar la paz
y el perdón.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Acepta, Padre misericordioso, nuestros
dones y conviértelos en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, fuente de toda
bendición para tu Iglesia.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Recuerda, Señor, la promesa
que le hiciste a tu fiel; en ella he puesto toda mi esperanza y ha sido ella mi
consuelo en
Memento
Oremos:
Que esta Eucaristía, Señor, renueve nuestro cuerpo y nuestro espíritu para que
participemos de la herencia gloriosa de tu Hijo, cuya muerte hemos anunciado y
compartido.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
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